Instituto del Buen Pastor Colombia

 

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Capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Instituto del Buen Pastor

​                                                                                             La vocación sacerdotal en el Instituto del Buen Pastor
  

 El Instituto del Buen Pastor es una sociedad de vida apostólica (SVA) de Derecho Pontificio, fundada en el año 2006 bajo el pontificado y con la benevolencia del Papa Benedicto XVI. Esto significa que sus miembros son sacerdotes seculares y no religiosos, aunque viviendo en comunidad en las casas del Instituto. La espiritualidad sacerdotal del Instituto se basa en las cualidades de Jesús, el Buen Pastor, que no cesa de ir en búsqueda de las ovejas perdidas, con un celo pastoral animado de caridad y de misericordia. El objetivo del Instituto es entonces la santificación de sus miembros y la santificación de las almas, para mayor gloria de Dios.
    El Instituto del Buen Pastor tiene como misión propia y específica, confiada por la Sede Apostólica, la difusión en el seno de la Iglesia del tesoro que constituye la Tradición católica, tanto litúrgica como doctrinal, poniendo al servicio de las Iglesias locales, sacerdotes formados en vista de un apostolado tradicional bajo todas las formas el mismo pudiese abarcar.
    Esta misión se concretiza de una parte por el uso exclusivo del rito tradicional (los libros en vigor en 1962, llamados “Forma extraordinaria del rito romano”) en todos sus actos litúrgicos. En el sentido de la Instrucción Universae Ecclesiae (2011), el Instituto busca hacer accesible a todos los fieles las riquezas del “usus antiquior” con vistas a participar en una renovación del fervor cristiano, y a una reevangelización, que para ser fructuosa debe estar necesariamente fundada sobre la Tradición.
    Por otra parte, esta misión se realiza concretamente por la formación espiritual, filosófica y teológica tradicional dada a sus sacerdotes, que implica la posibilidad – también concedida explícitamente par la Santa Sede – de una crítica constructiva y seria de ciertos actos controvertidos del Magisterio reciente, según los principios teológicos que rigen los diversos grados de este Magisterio y los diversos grados de asentimiento que le son debidos. No se trata de polemizar vanamente, sino más bien de poner a disposición de la autoridad eclesiástica algunos argumentos teológicos sólidos, para trabajar en una buena interpretación de los documentos, y eventualmente incluso en una corrección de ciertos textos recientes problemáticos.
    Para los miembros del Instituto, la liturgia tradicional y la formación teológica fundada sobre la doctrina de Santo Tomas de Aquino – tantas veces recomendada por los Soberanos Pontífices – son fuentes indispensables para el bien personal de los sacerdotes y de las almas que les son confiadas.
    El apostolado del Instituto puede realizarse en diversos dominios: parroquias personales, y también capellanías, escuelas, predicación de retiros, obras de caridad, etc… Todo cuanto sirva en vista del bien de las almas puede hacer parte del ministerio de un sacerdote del Instituto. Actualmente el Instituto posee casas erigidas canónicamente en Francia, Polonia, Italia, Brasil y Colombia.
    El Instituto del Buen Pastor tiene su casa de formación, el seminario San Vicente de Paúl, en Courtalain, pueblo de alrededor de 400 habitantes, situado en la diócesis de Chartres (a dos horas de París). La tranquilidad del lugar hace propicia la vida de plegaria y de estudio de la doctrina sagrada para los seminaristas. La formación dura 6 años: un año de propedéutico o espiritualidad, dos años de filosofía, y luego tres años de teología. Durante estos 6 años, bajo la guía del doctor Angélico, los seminaristas estudian los diversos tratados clásicos de filosofía y de teología, pero abordan también los problemas contemporáneos y sus consecuencias prácticas en el dominio de esas dos ciencias. A lo largo de esos años, el candidato al sacerdocio recibe la tonsura y las ordenes menores y mayores, preparándose así, poco a poco, para recibir el sacramento del orden para ofrecer el santo Sacrificio de la Misa que deberá celebrar cotidianamente, y también para administrar los otros sacramentos. Se busca entonces, en el seminario San Vicente de Paúl, unir la vida de piedad y la vida intelectual de los seminaristas, que son los dos pilares de la santidad sacerdotal y de un apostolado fructuoso.
    El deseo de entrar al seminario y de seguir la vía del sacerdocio presupone una vida cristiana sólida, con frecuentación asidua de los sacramentos, aplicación a sus deberes de estado, y estando animado de un gran deseo de salvar las almas, con la voluntad de servir a Dios y a la Iglesia católica totalmente. El candidato debe llevar una vida moral coherente con el estado que desea tomar, y debe poseer también las aptitudes intelectuales para aprender la doctrina de la Iglesia, con vistas a poder nutrir espiritualmente el rebaño que le será confiado.
    Todo joven católico debe considerar de cara a Dios cual es el estado de vida en el cual, concretamente, podrá servir a Dios de la mejor manera. No se trata de esperar un llamado extraordinario, sino de hacer una elección esclarecida, con su propia inteligencia y voluntad movidas por la fe y la caridad. Para esto, es necesario orar mucho, en particular encomendarse a Nuestra Señora la Virgen María, abrirse a un director espiritual, y tomar una decisión con generosidad. En este proceso de discernimiento, en el caso en el cual un candidato se oriente hacia la vida sacerdotal, es necesario considerar con atención la institución o congregación que le permitirá de mejor servir a Nuestro Señor.
   Los candidatos que deseen servir Jesucristo y la Iglesia como sacerdotes del Instituto del Buen Pastor, pueden enviar una hoja de vida y una carta de presentación a la siguiente dirección de correo electrónico: 
ibpbogotacolombia@gmail.com



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